La revolución de los 15.000 datos que FIFA organiza para Qatar 2022

… Las cuentas regresivas hacia los Mundiales tienen pliegues no siempre visibles para los fanáticos del fútbol. Se trata de elementos que marcan el punto de inflexión con respecto a los anteriores campeonatos. Como lo fue la primera transmisión televisiva vía satélite en México ‘70 o el primer Mundial con Twitter en Sudáfrica 2010. La cuenta regresiva hacia Rusia 2018 había puesto en escena una innovación sin precedentes para la historia reciente: el primer Mundial con uso de datos en tiempo real en el banco de suplentes.

Fue un fracaso. Como la televisión en 3D, también en Sudáfrica 2010.

Terminado Rusia 2018, FIFA comprendió que había llegado tarde y mal a un modo de progreso que los principales clubes de fútbol ya evidenciaban en su trabajo semanal y en plena competencia. La captura de datos de rendimiento y su aplicación para las charlas técnicas del descanso intermedio, con ciertos insights generados por analistas ubicados en la parte superior de los estadios, ya era una práctica corriente entre los poderosos de Europa. Ni que hablar en otros deportes como el hockey sobre césped y el rugby. O cualquiera de los deportes de la cultura norteamericana.

Rusia 2018 ofreció cursos de capacitación express para analistas de rendimiento apenas un par de meses antes del comienzo del Mundial. Los analistas iban a recibir una tablet en cada sede mundialista con dos feeds de video: la transmisión principal del partido y una cámara táctica para ver el posicionamiento de los equipos. Los datos de eventos del juego completaban la oferta. Pero todavía se trataba de la FIFA de las restricciones: los analistas no podían compartir con el banco de suplente los cortos de video del partido. Solo capturas. Solo imágenes fijas. Fotos. La comunicación era por un sistema de radio o por chat. Audio y texto. Nada de video.

Maestro Tabarez en Rusia 2018: precursor en el uso de datos en selecciones

Maestro Tabarez en Rusia 2018: precursor en el uso de datos en selecciones.

 

Una vez que terminaba el partido, los analistas tenían acceso a dos plataformas digitales. Una se llamaba Scoopa: desde ahí podían descargarse el partido completo, recibido desde la transmisión de TV y de la cámara táctica. La era Match Data Exchange y servía para bajar toda la estadística básica de los equipos de todos los partidos como distancia recorrida, pases intentados y remates. A eso podían sumarle la descarga de tracking físico pero solamente del propio equipo, no del rival: la información complementaria estaba disponible hasta nueve horas después del partido. Cada tablet quedaba en la sede organizadora y todos los datos eran eliminados hasta la disputa del próximo encuentro.

Esta descripción parece una pieza de la arqueología de los datos, pero tiene apenas tres años. Ahora, mientras leen esto, FIFA tiene un super lab montado en Newport, Glasgow, donde funciona el mayor centro de generación de datos que haya tenido el fútbol alguna vez y que experimenta actualmente todo su poder de procesamiento durante la Copa Árabe. El equipo es encabezado por Chris Loxston, jefe de proyecto del equipo de Análisis y Perspectivas sobre Rendimiento Futbolístico de la FIFA, está compuesto por 50 analistas de fútbol, así como por ingenieros de datos, científicos de datos y analistas de rendimiento. 

Toda esta usina está siendo apoyada por otro equipo de analistas  presente en Doha. Cada partido de la Copa Árabe es analizado por 25 personas. Un equipo de liga o selección sudamericana suelen tener dos analistas por partido. En Brasil el número puede ascender a cuatro analistas. Manchester City o Barcelona tienen recursos como para destinar entre ocho y diez cerebros. FIFA pone 25. 

“Tenemos un equipo de 25 analistas trabajando en cada partido, por lo que tenemos un analista cubriendo a cada jugador durante todo el encuentro (…) Así, lo que eso nos permite es entrar en todo lujo de detalles reales en torno a lo que está haciendo ese jugador. Por lo general, un conjunto de datos futbolísticos solamente se fija en todas las acciones en torno al balón. Lo que de hecho somos capaces de hacer aquí es fijarnos en todas las jugadas sin balón y también en torno al balón”. Son palabras de Loxston, que cuenta con todos los recursos disponibles para revolucionar los datos del juego.

Arsene Wenger ochentoso: ropa de tela de avión y datos que miraban el futuro

Arsene Wenger ochentoso: ropa de tela de avión y datos que miraban el futuro.

 

FIFA aspira llegar a Qatar 2022 con la mayor plataforma de datos, abierta y cerrada, para abastecer a las 32 selecciones participantes, enriquecer las transmisiones televisivas con insights que salgan del insípido eje posesión-remates-remates al arco-tarjetas-goles y ofrecer una visión más completa que permite comprender qué es lo que sucede en un partido de fútbol, con o sin la pelota. El fútbol, el deporte simple, esconde una trama más compleja que el impulso de la tecnología intenta desentrañar desde hace más de una década.

Arsene Wenger está detrás de todo el concepto. Wenger, injustamente, ahora está visto como el hombre que le da argumentos técnicos a Gianni Infantino para llevar el Mundial a una frecuencia bianual. Dejarlo en ese lugar es pecar de desinformado y además, canallesco. Wenger es uno de los pioneros en el uso de los datos en el juego, desde que usaba esa indumentaria de tela de avión cuando dirigía al Mónaco sobre el cierre de los accidentados años ochenta del fútbol. Esos tiempos en que, cuando a un jugador lo “quebraban mal”, podía despedirse de su carrera a los veintipico porque la medicina deportiva todavía no tenía cómo ayudarlo. Wenger entonces ya miraba el futuro: diseñaba softwares y sabía que el fútbol era más que intuición, olfato y cruzar las décadas sin hacer olas a base de “sabiduría de café”.

“El Lenguaje del Fútbol de la FIFA es el alfabeto de la recopilación de datos, y nos ayuda a sacar conclusiones sobre lo que está pasando en el campo de fútbol y a entender mejor lo que está pasando en el campo de fútbol”, dice Wenger en la difusión que FIFA hace del proyecto. En esta expresión del director global de desarrollo del fútbol subyacen un par de ideas interesantes:

FIFA revoluciona la captura y el análisis de datos del juego y quiere imponer el liderazgo en el sector: si un partido tiene en promedio entre 2.000 y 2.500 data points de los eventos del juego, FIFA procesa 15.000 datos por match en su centro de Glasgow.

Con 25 analistas por partido, cada jugador tiene un analista destinado a evaluar su performance.

FIFA no solamente quiere la centralidad de cómo analizar el juego, sino que nos dice que su avalancha de data points precisa de un nuevo idioma: el lenguaje del fútbol de la FIFA. Los cambios de paradigma muchas veces requieren de nuevos términos y neologismos para que comprendamos su significado. Lo de FIFA es muy ambicioso.

Arsene Wenger, 30 años después: los datos son el nuevo lenguaje del fútbol

Arsene Wenger, 30 años después: los datos son el nuevo lenguaje del fútbol.

 

De las tablets “arrojadas por la cabeza” a los analistas en Rusia 2018 hasta lo que se cocina en dirección a Qatar 2022, FIFA emprendió una serena y constante carrera contra el tiempo para conocer el ecosistema de datos, validar tecnologías y dispositivos que ya existían en el mercado, democratizar el acceso a los datos para las federaciones con menos recursos y rodearse de aliados valiosos que a su vez validen el propio ejercicio de búsqueda- 

Barcelona Innovation Hub, Victoria University de Australia y el MIT Lab fueron algunos de sus socios en ese recorrido. La primera escenificación de ese proceso fue “El futuro del tracking” que tuvo lugar en el Camp Nou en octubre de 2019, cuando FIFA validó sistemas electrónicos de tracking de performance (EPTS) de 13 compañías líderes entre las que estaban Catapult, Track160, StatSports.

 

Todavía hay más tecnología: el offside

Sobre la plataforma de la Copa Árabe, FIFA introduce sus primeros ensayos para el sistema semi automático que asista al juez de línea para determinar una posición adelantada. Un híbrido entre la tecnología del VAR y el Goal-Line que le indica al árbitro con un sensor si una jugada terminó en gol. Esta última tecnología se ubica en lo que FIFA define como “black or white decision”: el dispositivo no admite interpretaciones y determina si fue gol o no. El VAR es un soporte tecnológico para una decisión final que será tomada por el arbitro. A partir de los seis minutos de este video lo explica muy bien Johannes Holzmüller, jefe de tecnología e innovación de FIFA, pero la nueva herramienta se resume en estos puntos. (Bienvenidos a la fabulosa capacidad de tracking óptico de ChyronHego):

Un sistema definido como tecnología de seguimiento esquelético captura 29 datos del jugador 50 veces por segundo. 

Los datos marcan la posición del futbolista que ataca en relación con los dos jugadores más próximos al momento en que se inicia la jugada.

Los datos se visualizan a través de líneas y se generan con 30 cámaras ubicadas en el techo del estadio.

Esos datos van a la oficina del VAR. El juez de línea recibirá un zumbido luego de que los árbitros de cabina analicen el desarrollo de la jugada y lo involucrado o no que está el futbolista que se encuentra en posición adelantada.

Este desarrollo podría ser implementado en 2023. Actualmente FIFA tiene consolidado el uso del VAR en cinco confederaciones, 47 federaciones nacionales, otras nueve están a punto de implementarlo y 91 asociaciones ya tomaron contacto con FIFA para explorar posibilidades de uso. Pierluigi Collina, jefe de árbitros de FIFA, aseguró que pronto lanzarán una versión “light” del VAR que requiere de menos tecnología y en consecuencia es menos costosa.

FIFA en 2019: carrera contra el tiempo por el tracking en el Camp Nou

FIFA en 2019: carrera contra el tiempo por el tracking en el Camp Nou

 

VAR y la llamada al juez de línea son sistemas semi automáticos. Goal-line es una decisión de blanco o negro. La tecnología ya se expande en toda la capilaridad de la FIFA para sus grandes acontecimientos. El liderazgo en el mundo de los datos del fútbol es el próximo benchmark al que le debemos prestar atención en Qatar 2022. Además de si Messi levanta la copa, claro está.

 

Fuente:

Por Big Data Sports / Marcelo Gantman